Las empresas de Economía Social, son una forma de Emprender que integra los siguientes valores:
El compendio de los Valores expresados supone el fondo y la forma en el que las Organizaciones de la Economía Social materializan la Responsabilidad Social en tanto que:
Antecedentes
El Departamento de Empleo y Formación de la Diputación Foral de Bizkaia, a través de DEMA, Asociación que preside, viene desarrollando una intensa labor de promoción en el ámbito empresarial y cuenta con una gran expiercia en la gestión de planes de promoción de empresas y fomento de la formación y del empleo.
DEMA está interesada en la promoción de empresas a través de los actuales modelos de economía social. Para ello desea impulsar la creación de grupos empresariales que superen la tradicional dicotomía trabajador-empresa, logrando modelos de gestión empresarial basados en la economía social.
En este marco, DEMA ha emprendido un proyecto de creación de un Grupo Empresarial de Economía Social en Bizkaia, para lo cual cuenta con la asistencia de LKS Consultores, empresa con una consolidada experiencia en proyectos de similar alcance en diferentes entornos geográficos.
Grupos Empresariales de Economía Social y sostenibilidad
En la actual coyuntura mundial, las actividades económicas están sometidas a profundos cambios y a la globalización de las economías y los negocios avanza de forma imparable. Surge desde el propio seno del mundo empresarial la necesidad de afrontar este escenario con unas pautas de responsabilidad social. El poder e influencia de los negocios realizados por las grandes corporaciones está aumentando y así por ejemplo de las 100 mayores compañías mundiales, 5O son corporaciones con plantas y negocios transnacionales, siendo las 500 mayores corporaciones industriales las que producen el 25% de la producción mundial empleando sólo al 0,05% de la población.
Por estos motivos, se está llegando a plantear que cada vez más las compañías juegan un papel significativo en el modelo de sociedad a construir. En caso de separación entre las estrategias individuales de las compañías y las necesidades objetivas, en términos de desarrollo económico para todo el conjunto de la sociedad, se produce una ruptura del equilibrio y poco a poco las propias compañías entran en una situación de contracción de sus mercados y de pérdida de capacidad para realizar sus negocios. Se encuentran inmersas en un modelo de desarrollo insostenible a medio y largo plazo.
Por el contrario, es cada vez más habitual encontrar entre las propias grandes compañías de amplia solera y tradición industrial cambios en sus puntos de vista. Los inversores están comenzando a valorar, y ni lo recogen los índices bursátiles “paralelos”, que para mejorar el rendimiento de las compañías hay que tomar decisiones basadas es criterios que incluyan temas de relevancia social y ática. Surge la llamada Responsabilidad Social Corporativa.
Junto a este apunte de responsabilidad social a escala de grandes empresas y corporaciones coexiste en todo el mundo un amplio tejido económico basado en las pequeñas unidades productivas en las que de hecho esa responsabilidad social viene actuando. En numerosos ámbitos las compañías de alcance local son las que más han desarrollado, aun sin pretenderlo, la responsabilidad social.
Es en este terreno donde las llamadas economías sociales, es decir, aquellas en las que el factor trabajo prima de alguna forma sobre el factor capital, ofrecen un potencial de crecimiento futuro y en las que están depositadas las esperanzas de numerosos territorios.
Frente a la gran empresa que en un momento determinado ha contribuido al desarrollo local y a despertar las fuerzas sociales del territorio, surge la necesidad de movilizar esas fuerzas para un mantenimiento de ese desarrollo y un crecimiento de la calidad de vida y de la calidad en el reparto de los beneficios de ese nivel de desarrollo alcanzado. Superado el umbral del desarrollo inicial se plantea hacia dónde se quiere dirigir ese desarrollo, para quién se quiere mantener el esfuerzo inversor y si es posible, en qué condiciones ese esfuerzo permanente asegurará el desarrollo del territorio y sus habitantes.
Dentro de esa inquietud por desarrollar la responsabilidad social de los negocios, las distintas fórmulas presentan diversos grados de adaptabilidad a las condiciones del territorio. Si las empresas y corporaciones pueden tener limites en su gestión corresponsable, las empresas basadas en la economía social también pueden presentar limitaciones en su operativa cotidiana, bien por su reducida capacidad para generar recursos económicos en unos casos o bien por imitar miméticamente las reglas de juego de las empresas tradicionales.
La fórmula de cooperación entre los agentes del trabajo permite ir construyendo poco a poco una organización sólida y enraizada en la comunidad y buscar la implicación de las fuerzas vivas de esa comunidad según sus posibilidades: con el trabajo directo en unos casos, con la aportación de capitales en otros o con una comunicación y un diálogo permanentes. En este sentido, dentro de los esquemas de la economía social, diversas fórmulas aparecen corno instrumentos válidos para integrar socialmente las actividades económicas y con ello favorecer en cada territorio o comunidad un desarrollo armonioso y sostenible en beneficio de todos. Existen realidades contrastables que prueban la bondad de las fórmulas de integración en tormo a Grupos Empresariales de Economía Social y su contribución al desarrollo sostenible de los territorios.
Los fundamentos expuestos están en la base del presente proyecto de creación de un Grupo Empresarial de Economía Social en Bizkaia.